La muerte de Jota Mario

Autor: Jotamario Arbeláez

Sinopsis

Eso es lo que contiene este libro del caleño Jotamario Arbeláez, ni tan cuentos ni tan truculentos, pues el truculento ha sido él. Es un haz de publicaciones de prensa con el testimonio del paso por estas calles de la pandilla de atorrantes, de los cuales la mitad más uno perdura. Arranca con la pieza que le da título al libro, La muerte de Jotamario, solicitada por el entonces director de Cromos, José Pardo Llada, viendo por las calles al ojeroso poeta, seguramente inope. Esa oportunidad literaria le significó el ingreso a la buena vida, pues de allí se desgranaron las colaboraciones en El Tiempo,  El Espectador. El País, las revistas Carrusel, Credencial, Anda, Colombia Si, y las virtuales Cronopios y NTC.

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Descripción

Biografía del autor: Jotamario Arbeláez

Más de cincuenta años de trajinar con la poesía de vanguardia hacen de Jotamario Arbeláez, quien este año cumple 70, por lo menos un bicho raro. El hijo del sastre fue uno de los motores del movimiento nadaísta desde su fundación en 1958. En principio espinoso ateo y anarquista y ahora en extraños trances místicos, supo combinar su vocación literaria con la práctica periodística y publicitaria, granjeándose una pensión de jubilación que le permite dedicarse de lleno a contemplar desde la ventana de su espesa biblioteca los avatares de su generación y dar testimonio cumplido. En 1966 publicó El profeta en su casa, ilustrado por Pedro Alcántara. En 1970, en pleno hippismo, abandonó su Cali natal y se propuso tomarse la capital con sus poemas irreverentes y su actitud patafísica. Y a fe que lo consiguió. En 1980 ganó el Premio Nacional de Poesía de la editorial Oveja Negra con Mi reino por este mundo. En 1995 el de Colcultura con La casa de memoria. En 1999 el del IDCT con El cuerpo de ella, que fue traducido y editado en París. Y en 2008 el Premio Internacional de Poesía ‘Chino’ Valera Mora, de la Fundación Rómulo Gallegos de Venezuela, con Paños menores. En 2002 publicó, en Aguilar, Nada es para siempre. Antimemorias de un nadaísta. Antologías de su obra se preparan en Venezuela, Cuba, Brasil y Uruguay. Ha representado la poesía colombiana en estos países y en Yugoslavia, Hungría, Austria, Checoslovaquia, Suiza, Italia, Francia, España, USA, México, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Ecuador, Perú y la India. Fue doctorado honoris causa por la Universidad Santiago de Cali y recibió la Medalla del Congreso de Colombia en el grado de Comendador. Desde hace 20 años es columnista de El Tiempo y El País.

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